
En nuestro anterior artículo hablábamos del relevo generacional y de la importancia de preparar con tiempo el futuro de la cartera. Hoy miramos a un horizonte más cercano: el año que está a punto de empezar. Estas semanas, muchos mediadores hacen balance y se marcan propósitos para el próximo ejercicio. El problema es que en febrero la mayoría de esos propósitos ya se han quedado en buenas intenciones. Existe un método sencillo para evitarlo, y no hace falta ser una gran empresa para aplicarlo.















