
En nuestro anterior artículo hablábamos de por qué el cliente no compra lo barato, sino lo que entiende. Hoy damos un paso más, porque en un mercado dominado por el precio la verdadera batalla no está solo en captar clientes nuevos: está en conservar los que ya tienes. Y esa batalla, muchas veces, se pierde por no prestarle atención.















